viernes, septiembre 06, 2013

El hombre con cara de asesino | Matti Rönkä


Vi al hombre ya de lejos. Venía directo a mi oficina, caminando con el paso decidido de un corredor de orientación cuya siguiente baliza estuviera situada en la esquina de mi escritorio. Quité los pies de este y entorné los ojos intentando seguir aquella figura oscura y sin matices. La plaza de Hakamiemi brillaba a contraluz. El sol estaba justo encima y el panorama me trajo a la mente una de esas fotos borrosas de los álbumes familiares, y aquí estamos en una plaza de Agadir. Muchos de mis futuros clientes titubean al llegar a la esquina de la plaza, o en el estrecho parque-gravilla, un par de bancos y un árbol-y terminan por venir dando un rodeo a mi oficina. Llevan gorros de piel y chaquetones oscuros de lana, y necesitan ayuda para rellenar la solicitud de nacionalidad o el formulario de subsidio para la vivienda. Yo les echo una mano. Otras veces son los constructores finlandeses, conductores o instaladores de máquinas de refrigeración cuyas esposas -por lo general quince años más jóvenes que ellos- han terminado por hartarse de sus jaulas de ladrillo rojo en Järvenpää. Irina -o Natasha- agarra a los niños y se las pira a Verjoyansk a ver a la familia, por tiempo indefinido. Yo me ocupo de encontrar a los fugitivos. Algunos de mis clientes se presentan sin mayores titubeos en la calle Viherniemenkatu, a bordo de sus Mercedes o su BMW. Los dejan en marcha, estacionados junto a la señal de prohibido aparcar y la chica de turno con falda de cuero se queda vigilando que nadie le robe los dados de peluche.


El hombre con cara de asesino, nos la quieren vender como una novela dura, contundente, divertida y fascinante. Para mi no han acertado con ninguno de los calificativos, yo la calificaría como floja, sosa y corriente. He leído en algún sitio que esta es la primera entrega de muchas otras, no se, igual el personaje principal, Víktor Kärppä, a lo largo de estas entregas puede ir creciendo pero como primer libro no me ha parecido nada bueno.