domingo, noviembre 01, 2015

Fahrenheit 451 | Ray Bradbury


 FAHRENHEIT 451:
la temperatura a la que
el papel de los libros se
inflama y arde.

Constituía un placer especial ver las cosas consumidas, ver los objetos ennegrecidos y cambiados. Con la punta de bronce del soplete en sus puños, con aquella gigantesca serpiente escupiendo su petróleo veneno- so sobre el mundo, la sangre le latía en la cabeza y sus manos eran las de un fantástico director tocando todas las sinfonías del fuego y de las llamas para destruir los guiñapos y ruinas de la Historia. Con su casco simbólico en que aparecía grabado el número 451 bien plantado sobre su impasible cabeza y sus ojos convertidos en una llama anaranjada ante el pensamiento de lo que iba a ocurrir, encendió el deflagrador y la casa quedó rodeada por un fuego devorador que inflamó el cielo del atarde- cer con colores rojos, amarillos y negros. El hombre avanzó entre un enjambre de luciérnagas. Quería, por encima de todo, como en el anti- guo juego, empujar a un malvavisco hacia la hoguera, en tanto que los libros, semejantes a palomas aleteantes, morían en el porche y el jardín de la casa; en tanto que los libros se elevaban convertidos en torbellinos incandescentes y eran aventados por un aire que el incendio ennegrecía.

Montag mostró la fiera sonrisa que hubiera mostrado cualquier hom- bre burlado y rechazado por las llamas.

Sabía que, cuando regresase al cuartel de bomberos, se miraría pestañeando en el espejo: su rostro sería el de un negro de opereta, tiznado con corcho ahumado. Luego, al irse a dormir, sentiría la fiera sonrisa retenida aún en la oscuridad por sus músculos faciales. Esa sonrisa nunca desaparecía, nunca había desaparecido hasta donde él podía recordar.


Hace tiempo que tenía ganas de disfrutar de Fahrenheit 451 y por fin lo he hecho. Una lectura directa con un estilo claro y con un contenido muy parecido a los libros 1984 y un Mundo Feliz. Esta claro que mientras las sociedades sean más estúpidas mejor para el poder.  Si os apetece leer un libro con un argumento en el que esté prohibido leer libros y sea obligatorio quemarlos, este es vuestro libro.