Mostrando entradas con la etiqueta Davis Gates. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Davis Gates. Mostrar todas las entradas

sábado, noviembre 13, 2010

Jernigan por David Gates


Acabé conduciendo toda la noche. La nevada amainó al cabo de un rato -aunque lo más probable es que hubiera dejado atrás la tormenta- y me limité a ir tirando. Paré a echar gasolina en la salida de la interestatal y entonces cogí la autopista; mientras amanecía, atravesé bosques y campo abierto y pueblecitos desiertos. Campanarios. El primer humano llevaba una chaqueta de cuadros roja y se encorvaba para rascar el hielo del parabrisas mientras, a la luz del primer sol de la mañana, formaba nubes con el aliento. Faltaban dos pueblos. Luego, en el centro del segundo, giré a la izquierda a la altura de la iglesia y seguí derecho durante unos ocho kilómetros. Y hacia las ocho o las nueve llegué por fin ahí donde te desvías para ir al campo de la caravana de Tío Fred, que no es más que un hueco entre las vallas. El sol ya cegaba por entonces: cielo absolutamente azul y nieve a mi alrededor. Cuando apagué el motor, silencio absoluto. Con el coche no podía pasar de ahí: la quitanieves no había llegado hasta el prado de la caravana. Así que me arrimé al arcén tanto como pude y rasqué la puerta del copilotocontra el montón de nieve. Y pensé: Antes de que vuelva a nevar, más vale que despejes la nieve del camino para poder salir a la carretera. Si no, cuando la quitanieves vuelva a pasar por aquí, no sé yo…. No vale la pena seguir pensando.



Curiosa y entretenida historia de un estrafalario personaje, Peter Jernigan. Un bucle que nunca va a tener un final feliz. No se si es la historia de un perdedor o de un triunfador porque al final hace lo que quiere. Al leer esta historia me ha recordado mucho a La Senda del Perdedor de Charles Bukowski, indudablemente me quedo con Bukowski porque es mucho más exagerado y lleva a sus personajes al un límite insospechado.