domingo, agosto 24, 2014

Tokio año cero | David Peace


Estoy tirado entre los cadáveres. Un calmotín, dos. Cientos de ellos, miles de ellos. Hojas muertas flotando en la brisa del otoño. Intento levantar la cabeza pero no puedo. Las moscas y los mosquitos se me agolpan encima. Quiero apartarlos a manotazos pero no puedo. Las nubes bajas y oscuras surcan el cielo. Es hora de revelar la verdadera esencia del país. Anoche, en algún momento entre la medianoche y el amanecer, entre la retirada y la derrota, la lluvia inundó este lugar, y aunque la tormenta ya ha pasado, siguen cayendo más y más chorros sobre los cadáveres y sobre mi cara. Tengo la cabeza aturdida, mis pensamientos son las sombras fugaces del delirio. Por delante de los ojos me pasan flotando imágenes de mi mujer y mis hijos, por entre los cadáveres. Diez Calmotín, once. Por debajo de los tejados de Zojoji. Con arrojo a la victoria. Mi hijo lleva una banderita en la mano. Mi hija lleva otra. Tal como juramos al dejar atrás nuestra tierra. Han venido mis padres. Amigos de la escuela, compañeros del club de béisbol de mi instituto, colegas con los que me licencié.


Para que os voy a engañar, lo reconozco, la portada me llamó tanto la atención que tuve que leer este libro. Y me he encontrado una curiosa, cruda, original, descarnada novela negra. Hay momentos de la narración que me han parecido muy interesantes pero también ha habido muchos momentos en los que me preguntaba: ¿Qué coj… hago leyendo este libro? Tokio año cero es un libro que para poder disfrutarlo al 100% hay que releerlo sin dejar pasar mucho tiempo. Si te interesa la novela negra no convencional, esta puede ser una buena opción.