Hoy os traigo el sugerente trabajo del artista digital Beto Val, un creador que mezcla surrealismo y estética vintage en collages llenos de personalidad. Cada composición parece contar una historia distinta, invitándonos a sumergirnos en un universo tan inesperado como original.
viernes, septiembre 25, 2026
martes, junio 16, 2026
El libro de las hojas caídas | A. S. Tamaki
El hombre tardó demasiado en morir.
Se debatió y gritó y se estremeció entre los brazos de la chica, y al final suplicó misericordia, aferrado a ella, con la voz húmeda y temblorosa, ahogada, llena de miedo. Pero él era un simple sacerdote. Ella era menuda, apenas una niña, y el hombre estaba débil, y el cuchillo no pesaba demasiado.
Una vez hecho, la cría se acuclilló junto a él con su sangre caliente entre los dedos, y aguardó a que lo abandonara lo que quedaba de su espíritu. El rojo se derramó en una mancha ocre sobre la tierra. Le sujetó la mano.
—No tengas miedo —le dijo—. Todo acabará pronto. No pasa nada.
Y, cuando terminó, dejó caer el cadáver.
Cuando acabó, alzó la vista y pareció recordar poco a poco dónde se encontraba. Escudriñó la oscuridad de la noche, la valla podrida, el camino tortuoso de adoquines y hierbajos. Vio unos peldaños al pie de una choza decrépita, tenebrosa, tan desvencijada que un fantasma la podría derribar. Allí, la mujer a la que llamaba hermana aguardaba como una estatua con ropa blanca de luto y la vista alzada hacia el cielo oscuro, encapotado. A sus pies, en pedazos rotos, yacían dos monjes muertos.
—Hermana. —La niña se dirigió hacia ella titubeante y le dio unos golpecitos en el brazo con el dedo—. Mira, hermana. —Señaló hacia arriba—. Los dioses están caminando, ¿ves?
—Sí —dijo la mujer. El rostro le brillaba blanco como el alabastro, pulido como la piedra—. Sí.
Tenía muchas expectativas puestas en El libro de las hojas caídas. La portada y la estética prometían una historia épica y absorbente, pero mi experiencia ha sido justo la contraria.
Apenas he conectado con la lectura. Aunque ocurren cosas constantemente, el libro nunca termina de engancharme y todo se siente demasiado plano, monótono y predecible. Además, tampoco he conseguido empatizar con los personajes, algo que para mí es fundamental en una historia.
Quizá el hecho de ser el primer libro de una trilogía haga que funcione más como una introducción para lo que vendrá después. Aun así, este inicio no me ha dejado con ganas de continuar.
Sinceramente, no creo que vuelva a darle una oportunidad a los próximos libros de A. S. Tamaki.
viernes, junio 05, 2026
(anónimo) esconde su logo
Rediseñar una identidad visual suele significar exagerar, llamar la atención y buscar el impacto inmediato. La agencia (anónimo), sin embargo, decidió recorrer el camino contrario. En lugar de gritar visualmente, apostaron por la contención. Por lo mínimo. Por lo aparentemente simple. Y ahí es donde ocurre algo interesante: el resultado termina siendo mucho más curioso, diferente y llamativo de lo que cabría esperar.
Mas info en graffica.
lunes, junio 01, 2026
Canopée Typeface
lunes, mayo 11, 2026
Amoniaco | Carlos Augusto Casas
Era un día tonto. Como todos. Completando una semana tonta. Un mes tonto. Un año tonto. Una vida tonta.
Las sonrisas no viajan en metro. Son las ocho de la mañana. La hora de los decepcionados. Apoyada en uno de los laterales del vagón, intento deshacerme de la desagradable pesadez que la falta de sueño provoca en mi cuerpo. Estoy cansada. Siempre estoy cansada. Cansada de estar cansada. Bostezo mientras me entretengo contemplando al resto de los pasajeros. Inútiles y tristes como clavos torcidos tras recibir demasiados golpes. Errores con forma humana, como yo. Las miradas resignadas perdidas en las pantallas de sus teléfonos. Preguntándose por qué ellos no son felices como la gente que aparece en Instagram, por qué ellos no bailan como la gente que aparece en TikTok. La resignación es la única respuesta. Somos víctimas del gran engaño. La esperanza es una mentirosa compulsiva que nunca cumple sus promesas. Y aun así nos aferramos a ellas. Qué otra cosa podemos hacer. El autoengaño es el Prozac de los pobres. La existencia reducida a una larga espera. A la vana ilusión de que suceda algo que lo cambie todo. Aunque sepamos que mañana será igual que hoy, y que ayer, y que pasado mañana. Otro día tonto. Otra vida tonta como la mía. Nada pesa tanto como una vida vacía.
La fregona abofetea el suelo del salón con parsimonia. La lengua de un amante hastiado que besa por rutina. Es curioso que limpiar casas ajenas aún me siga proporcionando placer. No es que me sienta realizada ni nada por el estilo, pero acabar con la suciedad, dejarlo todo reluciente, de alguna extraña forma me hace sentir que contribuyo a devolver el equilibrio a las cosas. Ayudo a que todo quede como siempre debería estar. Sé que se trata de un placer servil, como el perro que da la pata esperando una caricia que no llega, pero es un placer, al fin y al cabo. Y en mi vida los placeres no son algo común.
Este año hemos descubierto al escritor Carlos Augusto Casas y nos hemos convertido en auténticos fans de sus novelas. Siempre nos ha gustado la novela negra, pero este autor aporta algo diferente dentro del género: historias frescas y con un toque de humor que hace que la lectura sea todavía más entretenida. Sus libros únicamente tienen una pretensión: engancharte y hacerte disfrutar. Y lo consigue desde la primera página.
martes, abril 21, 2026
Las brutales ilustraciones de Roger Haus
Hace aproximadamente un mes me encontré con una portada que me llamó mucho la atención. No fue tanto el libro en sí al principio, sino la ilustración que habían elegido para representarlo.
Se trata de La Risa de las Hienas, de Carlos Augusto Casas, un autor que personalmente recomiendo mucho si te gusta la novela negra bien construida. Pero lo interesante aquí no es solo la historia, sino lo que transmite desde fuera.
Y es que la ilustración tiene mucha fuerza, y el responsable de esa imagen es el ilustrador Roger Haus, que consiguió que la portada, por sí sola, ya contara algo antes incluso de abrir el libro.
martes, marzo 31, 2026
Laine Laura, arte creativo que rompe lo convencional
Cuando trabajas rodeado de estímulos visuales a diario, llega un punto en el que lo convencional deja de sorprender. La mirada se vuelve más exigente y solo aquello que rompe con lo establecido consigue captar realmente la atención.
Por eso, en esta ocasión queremos compartir las originales ilustraciones de Laine Laura, una propuesta fresca que destaca precisamente por salirse de lo habitual.

















