domingo, junio 21, 2015

Un millón de gotas | Víctor del Árbol


Principios de octubre de 2001 

Después de la lluvia el paisaje tomaba un trazo grueso y los colores del bosque se volvían más contundentes. El limpiaparabrisas seguía batiendo de derecha a izquierda con menos desesperación que al salir de Barcelona, una hora antes. Por delante quedaban las montañas que ahora, mientras anochecía, no eran más que un volumen oscuro a lo lejos. El joven conducía con precaución, pendiente de la carretera que se estrechaba curva tras curva a medida que ganaba altura los mojones de cemento que delimitaban la trazada no parecían una protección muy sólida contra el enorme barranco que se abría a su derecha. De vez en cuando miraba por el retrovisor interior y le preguntaba al niño si se mareaba. El chico, medio adormilado, negaba con la cabeza, pero tenía el rostro pálido y pegaba continuamente la frente al cristal de la ventanilla.
--No queda mucho-- dijo el joven para animarle.
--Espero que no vomite; la tapicería es nueva.
La voz ronca de Zinóviev devolvió la atención del conductor a la carretera.
--solo tiene seis años.
Zinóviev se encogió de hombros, alargó su enorme mano tatuada con una araña, parecida a la que cubría media cara, y encendió un cigarrillo con el mechero del salpicadero.


¡Qué gratísima sorpresa me he llevado con la lectura de este libro y con este autor! Ha sido un gran placer poder disfrutar de esta historia y de estos personajes tan minuciosamente ideados. Una novela dura donde Víctor del Árbol entrelaza magistralmente pasado y presente. Una ambiciosa historia que no te dejará indiferente.