Rediseñar una identidad visual suele significar exagerar, llamar la atención y buscar el impacto inmediato. La agencia (anónimo), sin embargo, decidió recorrer el camino contrario. En lugar de gritar visualmente, apostaron por la contención. Por lo mínimo. Por lo aparentemente simple. Y ahí es donde ocurre algo interesante: el resultado termina siendo mucho más curioso, diferente y llamativo de lo que cabría esperar.
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