martes, abril 28, 2009

En lugar seguro | Wallace Stegner


Voy flotando hacia arriba en medio de una confusión de sueños y memoria, retorciéndome como una trucha a través de los anillos de subidas anteriores, y salgo a la superficie. Se me abren los ojos. Estoy despierto.
Quienes sufren cataratas deben de ver así cuando les quitan los vendajes después de una operación: cada detalle tiene la nitidez de la primera vez; aun siéndote familiar, lo conoces de antes de tu ceguera, lo recordado y lo visto se fusionan como en un estereoscopio.
Evidentemente, es muy temprano. La luz no es más que un crepúsculo que se filtra por los bordes de las persianas. Pero veo, o recuerdo, o ambas cosas, las ventanas sin cortinas, las vigas desnudas, las paredes de tablero en las que no hay nada más que un calendario que creo recordar de la última vez que estuvimos, hace ocho años.
Lo que fue agresivamente espartano es ahora simplemente pobretón. Desde que Charity y Sid cedieron el recinto a los chicos, no se ha remozado ni añadido nada. Debería sentirme como si me estuviese despertando en algún motel de tercera en tierras de mal año, pero no es así. He pasado demasiados días buenos en esta cabaña para que me deprima.
Hay incluso, según mis ojos van haciendo un mejor uso de la amanecida y levanto la cabeza de la almohada para mirar alrededor, cierta calidez, incluso en la penumbra. Asociaciones, probablemente, pero también color. El pino desnudo de paredes y techos ha madurado con los años, y ha cogido un color denso de miel, como teñido por el calor de las personas que lo construyeron para refugio de sus amigos. Lo tomo como un augurio; y aunque recuerdo el porqué de estar aquí, no puedo sacudirme la sensación de deliciosa familiaridad con la que acabo de despertar.


Creo que va a ser, para mi, el libro del año, va a dar igual lo que lea, nada lo va a superar. Me encanta que la gente, los programas hablen de libros y casi ninguno conozca esta obra de arte. Ya en el prólogo comentan como es posible que la obra de Wallace Stegner aún no haya sido traducida al castellano, bueno este libro ya lo tenemos. Un relato sin trucos, sin adornos, sin distracciones, no le hace falta al ser tan jodidamente bueno. Me ha recordado en momentos al antiguo Paul Auster, con esto no quiero decir nada, bueno si, que este autor es muy bueno y si te gusta la obra de Auster, éste te va a encantar. Una historia de la Amistad, con letras machúsculas, del paso del tiempo, del amor…
Wallace Stegner un autor que descubro con esta obra y que sin lugar a dudas seguiré leyendo.

6 comentarios:

Isi dijo...

Jope! pues si es un libro tan bueno y está tan bien escrito, me lo voy a apuntar en mi súperlista de libros, aunque aún no lo puedo sacar de la biblioteca, porque está cogido ;)

Mork dijo...

No te preocupes Isi como comenté muy pocos saben de él, osea q seguro q lo puedes encontrar, pero después del mago no. Deja q pasen unos cuantos.

Ale dijo...

Ohhh...pues a mi también me dan ganas de leerlo despues de visitarte...mmmmmm...ahora sólo tengo que ver en dónde lo puedo conseguir de este lado del charco....

¡gracias!

Mork dijo...

Hola Ale, éste es un imprescindible de verdad, te sorprenderá. Saludos.

Mithdraug dijo...

Uff, si recuerda al primer Auster, entonces es mi libro.

Lo apunto entre los que debo conseguir a corto plazo ;) Gracias por la recomendación.

Saludos.

Mork dijo...

Hola Mithdraug cuando me refiero a q se parece a Paul igual estoy siendo injusto con Wallace pq posiblemente se mejor que él. Saludos